Para el arquitecto puertorriqueño Osiris Delgado, la arquitectura de Santiago de los Caballeros “no se trata de una arquitectura de tipo palaciego, suntuario o heroico de gran relevancia individual, concebida y edificada con el respaldo de grandes recursos económicos por notorios arquitectos. Se trata de una arquitectura sencilla que no es antigua, sólo vieja, de muy distinta significación pero igualmente válida en las páginas históricas de la concepción estético arquitectónica y de los valores morales”.
En efecto, su centro histórico, delimitado mediante decreto número 172-91, del 29 de abril de 1991, refleja un tipo de urbanización surgido tras el incendio de 1863. Promovido, entre otros factores por el comercio del tabaco, no resalta por su monumentalidad, pero describe y testifica, como indica Delgado, “la voluntad colectiva de una gente que ha luchado por afirmarse existencialmente”.
En las líneas que siguen, recogemos el conjunto de inmuebles elevados a la categoría de Patrimonio Nacional en el referido decreto, muestras de esa arquitectura de pueblo, con sentido de profundo arraigo telúrico, diario recordatorio del deber colectivo de valorar nuestro patrimonio cultural.
Catedral Santiago Apóstol, calles 16 de Agosto, 30 de Marzo, Benito Monción y Duvergé. Símbolo de la permanencia de Santiago, de su continuidad a través de cinco siglos de historia, la Catedral Santiago Apóstol, antigua Iglesia Mayor, fue construida entre 1868 y 1894 y bendecida y consagrada el 21 de enero de 1895. Considerada el monumento ecléctico por excelencia de la ciudad, en su construcción participó en forma preponderante el maestro de obras Onofre de Lora. En ella se conserva una réplica de la famosa escultura La Piedad, de Miguel Angel, y se guardan los restos del expresidente Ulises Heureaux y de los generales Fernando Valerio y José María Imbert, junto a dos cenotafios dedicados a Pedro Antonio Pimentel y Lucas Evangelista de Peña. Orientada de este a oeste y ocupando el espacio reservado a la iglesia parroquial desde la tercera fundación de la ciudad en 1562, consta de tres naves, de las cuales, la mayor, con bóveda de cañón, es coronada en el ábside por una cúpula, en cuyas pechinas se observan las pinturas de los Cuatro Apóstoles, obras del artista Juan Bautista Gómez. La fachada principal, con torres esquineras, es cerrada por tres hermosas puertas talladas en bronce con siluetas de motivos urbanísticos y motivos alegóricos a las vidas de Jesús y Santiago Apóstol y a la batalla de Santiago del 30 de marzo de 1844, obras del escultor Gaspar Mario Cruz. Su atrio es una simbólica expresión de Jesús, los Doce Apóstoles y las Cuatro Virtudes Teologales, obra del artista Bismark Victoria, también autor de la Capilla de los Inmortales y la Cripta de los Obispos.
Fortaleza San Luis, calle San Luis. Recinto construido a principios del siglo XIX por el alcalde Agustín Franco de Medina, atendiendo órdenes del gobernador francés Jean Marie Louis Ferrand. En él han tenido lugar importantes acontecimientos, desde el pronunciamiento de Santiago a favor de la Independencia Nacional el 6 de marzo de 1844 hasta el alzamiento contra el presidente Horacio Vásquez de Rafael Leonidas Trujillo y Rafael Estrella Ureña el 23 de febrero de 1930, pasando por el inicio de la revolución del 7 de julio de 1857 en contra del presidente Buenaventura Báez y la batalla del 6 de septiembre de 1863 durante la Guerra de la Restauración.
Su fisonomía actual data de las dos décadas finales del siglo XIX, cuando se construyeron la torre del reloj público (1885-1886), la muralla de ladrillos (1889) y la puerta de entrada (1895). En su patio interior existe todavía el antiguo edificio de la cárcel pública, construido entre 1905 y 1907 por el agrimensor puertorriqueño Lorenzo Casanova.
En uno de sus edificios funciona un pequeño museo que exhibe piezas rescatadas de excavaciones arqueológicas realizadas en el lugar, así como obras de arte de creadores locales.
Palacio Consistorial, calle Del Sol esquina calle Benito Monción. Inspirado en el neoclasicismo, fue construido entre octubre de 1894 y noviembre de 1896 por el ingeniero belga Luis Liberto Bogaert Leunis. Cuatro elegantes columnas de hierro, culminadas en capiteles corintios modelados por el artista Francisco Fernández Pérez, sostienen la fachada en el segundo nivel. Sobre su frontón curvo se yergue una veleta con la figura de un águila. Ocupa el mismo emplazamiento que tuvo el cabildo en la época colonial. Fue sede del Ayuntamiento de Santiago desde su inauguración por el entonces presidente Ulises Heureaux en 1897 hasta 1969. Su mobiliario original fue importado desde Estados Unidos. En 1980 pasó a albergar el Museo de la Villa de Santiago, ya desaparecido. Entre los años 2000 y 2004 fue ocupado por la Casa de la Cultura y desde 2008 sirve de sede a la Dirección Regional del Ministerio de Cultura (antes Subsecretaría de Estado de Cultura y luego Viceministerio de Cultura) con asiento en Santiago y como sala de exposiciones temporales.
Hotel Mercedes, calle 30 de Marzo esquina calle Benito Monción. Construido en 1928 por el ingeniero español Romualdo García Vera e inaugurado el 9 de abril de 1929. Sus propietarios, los hermanos españoles Gabriel y Francisco Robledo García, lo arrendaron en 1930 a Alfonso Aguayo Silva, a cuya esposa, Mercedes Ceara, honraba con su nombre. A partir de 1950, su inquilino fue el italiano José Riggio Schiffino, quien mantuvo su administración hasta su muerte en 1972. En 1975 fue adquirido por la sociedad “Inmobiliaria Vizcaya, C. por A.” y en 2022 vendido al Banco de Reservas para la instalación del Centro Cultural Banreservas.
En esta valiosa obra de los inicios del hormigón armado en Santiago, se destacan los atractivos diseños ornamentales y las aplicaciones de pisos y cerámicas, así como su terraza cubierta (roof garden) y en ella un hueco central circular que permite una visual interna de sus cuatro pisos. Como nota interesante, se observa que el lenguaje expresivo de su fachada tiene, en cada nivel, un manejo ornamental y un diseño de vanos diferente, el cual es articulado en común por cornisas de sobrias líneas, ménsulas finamente elaboradas con motivos naturales y balcones con pasamanos y cierres en herraje. A modo de torre, un linternón en el ángulo de la edificación, réplica del original, acentúa la perspectiva de las calles 30 de Marzo y Máximo Gómez.
Edificio de la Logia Nuevo Mundo No.5, calle Mella esquina calle Restauración. Levantado en 1904. Sirve de sede a la Logia Nuevo Mundo No.5, fundada el 27 de febrero de 1860. Dos cuerpos rectangulares de diferentes alturas que acentúan su perspectiva conforman su sobria estructura. En el tímpano de su fachada, evocativo del lenguaje neoclásico, se observan las figuras del compás y la escuadra, símbolos masónicos, y la inscripción A.L.G.D.G.A.D.U. (A La Gloria Del Gran Arquitecto del Universo).
Edificio del Correo, calle Del Sol esquina calle San Luis. Construido en 1928 por el ingeniero catalán Mariano Turull Riera. Su diseño fue obra del puertorriqueño Fidel Sevillanos.
A pesar de su reducida escala, las enormes columnas de capiteles jónicos que sobresalen en sus fachadas sur y oeste le confieren una llamativa monumentalidad neoclásica. Presenta dos entradas esquineras debidamente jerarquizadas en su ubicación, coronadas por arcos de medio punto que se repiten en los ventanales de madera y cristales color ámbar del primer nivel. La entrada en la intersección de las calles Del Sol y San Luis, en forma de porche, estuvo techada originalmente con metal y cristales.
Conjuntos de almacenes ubicados en el perímetro comprendido entre las calles Del Sol, 30 de Marzo, Boy Scouts y España y en la calle Máximo Gómez, entre las calles 30 de Marzo y España. Los almacenes en el Centro Histórico no pasan de ser grandes o pequeños cubos con una techumbre de zinc escondida tras pretiles, pero el correspondiente al establecimiento “El Grano de Oro”, ya construido en 1891, es un magnífico exponente del estilo neoclásico, con sus rítmicos portales coronados por frontones, con puertas de doble hoja y aldabas, huecos circulares en los tímpanos, pilastras hasta la altura de las cornisas, elaborados frisos, molduras y otros elementos de la decoración planar.
Hasta el año 2004, su muro esquinero estuvo resguardado por un cañón, que cumplía en el pasado una función de protección ante el cruce de carruajes. Junto a las tiendas El Gallo y La Paloma, El Grano de Oro constituyó el conjunto comercial impulsado por Manuel de Jesús Tavares Portes (1841-1906).
Inmueble de la calle Benito Monción No.26, entre calles Del Sol y Máximo Gómez. De estilo vernáculo, en madera, con techo de zinc a cuatro aguas, es el único exponente arquitectónico de la ciudad anterior a su incendio el 6 de septiembre de 1863.
Inmueble de la calle Cuba No.58, entre calles Del Sol y General Cabrera. Construida en 1916 por Juan Espaillat Gutiérrez (1887-1969), esposo de María Dolores Cordero Infante. De una clara evocación victoriana con su fachada con balcón en ambos pisos, su balaustrada y sus columnas en hormigón, rematadas por capiteles dóricos y corintios, enmarcan puertas con transom en madera calada sobre paredes de madera machihembrada en nivel superior y muros de mampostería de ladrillos en su primer nivel. La remata un frontón en madera con una ventana redonda en vidrios de colores, que descansa sobre una viga orlada con festones.
Inmueble de la calle Independencia esquina calle España. Residencia original de los esposos José de Jesús Alvarez Pérez (1858-1934) y Mauricia Perelló Rochet (1868-1943). Fue construida en 1895, como lo evidencia una losa de mosaicos en su entrada. Montada sobre un alto basamento de mampostería de ladrillos, una balaustrada en madera en su galería recorre toda la fachada, en la que se abren puertas francesas sobre paredes con relieves acanalados. El techo, de cuatro aguas y sostenido por columnas de madera, es rematado por un hermoso linternón en vidrios coloreados, coronado por una veleta con la figura de un caballo.
Inmueble de la avenida Antonio Guzmán Fernández número 18 esquina calle 16 de Agosto. Casa esquinera con entrada lateral y puerta cochera, elevada sobre un basamento de mampostería de ladrillos, sobre el que corre una galería en madera con columnas de fuste salomónico. Llaman la atención en ella sus paredes de relieves acanalados y las molduras de los entablamentos de las puertas y las ventanas.