Hace un tiempo, estando comentando en nuestro espacio radial sobre cómo hace treinta años o más en nuestra ciudad los que hoy ya pasamos de los cuarenta años tuvimos la oportunidad de disfrutar de una ciudad en que habían una cantidad considerable de salas de cine y de diversos grupos empresariales o familias, en comparación a lo que tenemos hoy, que contamos solamente con una sola franquicia.
En los tiempos a los que nos referimos, eran para la década de mediados de los setenta y hasta los finales de los 90 del siglo pasado. En todos esos años, los niños, jóvenes y más adultos, disfrutamos en distintos puntos del ámbito de Santiago, de tener en cada sector una sala de cine que era para la comodidad de barrios y urbanizaciones.
De las salas que recordamos y que tenemos en nuestra memoria se encontraban: Cine Doble que con los años agregaron una sala más, ubicado en Los Jardines Metropolitanos, en la Avenida 27 de Febrero, antigua Central. Y el cine Las Colinas que estaba ubicado en la misma zona. El cine Luna estaba ubicado en el Ensanche Libertad.
Ya todo las demás salas de cines, pertenecían al Circuito Lama, que estaba integrado, por el Cine Lama, estaba ubicado en la calle Beller, y fue el primero, que podamos recordar, que exhibía los famosos matinés (ofrecer funciones desde media mañana o desde las dos de la tarde; también pertenecía a ellos, el Galaxia, que cuando abrió sus puertas era el más moderno y fue todo un evento; estaba el famoso, Teatro y cine Colón, ubicado en la calle 30 de marzo; el cine Malboro se encontraba en la Av. Antonio Guzmán Fernández; el cine Montecarlo, se encontraba en la Plaza Valerio; el cine Duarte, el cual era destechado, se encontraba ubicado en Nibaje, cerca de donde hay una asociación de Ahorros y Préstamos actualmente; el cine Jardín, también destechado, se encontraba en la Av. Imbert; el cine Apolo, que estaba ubicado en la calle San Luis, al lado del antiguo edificio del Correo; y el Cine Central, que estaba ubicado en Pueblo Nuevo, en la Avenida J. Armando Bermúdez esquina calle España.
Como pueden ver, prácticamente, nuestra ciudad de Santiago, estaba rodeado por salas de cines y todas eran utilizadas, y prácticamente cada sector poseía una.
Es cierto, que con el paso de los años en que fueron proliferando las películas rentadas, comenzó a marcar una idea de que las salas de cines y el negocio mismo, no sobreviviría, sin embargo, luego de esto, a nuestra ciudad llegaron nuevas franquicias como: Palacio del Cine, el cine Hollywood y Cinemacentro. Luego de algunos años, comenzaron a llegar las distintas plataformas de streaming y lo que hoy ya conocemos y el tema de la pandemia, terminó por sacar lo que era una competencia entre franquicias en Santiago, quedando solamente hoy una sola.
Ahora bien, por lo que seguimos viendo, el ir a un cine aún sigue siendo un atractivo para los cinéfilos y lo mejor de todo, que cada vez que acudimos a una sala, tanto en Santiago como en Santo Domingo, la mayoría de lo que vemos son jóvenes y a las salas llegan para ocuparlas en gran medida, o sea, que sigue siendo un negocio para todo el que desee invertir por este renglón.
Ojala y grupos económicos se decidieran, como fue en el pasado, quizás no con tantas salas, pero si, que entendieran y comprendieran, que invertir en este área del cine, es rentable, porque así lo hemos visto, en cuanto asistencia de personas que prefieren seguir visitando el cine porque no es lo misma disfrutarlas con sus palomitas de maíz, picaderas, entre otros, y con la magia que supone estar en un área donde el sonido cobra otro matiz, la imagen y la misma concentración, sin tener que estar conversando o siendo distraído con teléfonos inteligentes. Nuestro Santiago tiene una historia con el cine, y ojala que se pudiera retomar esa magia teniendo mayores opciones que la que tenemos hoy.